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“También oí una gran voz que decía desde el trono: ‘He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él morará entre ellos. Ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos y será su Dios.’”
––Apocalipsis 21:3
Cuando Israel vagaba por el desierto, vivía en viviendas temporales. Dios los guiaba hacia la Tierra que había prometido darles. Allí se establecerían y vivirían en residencias permanentes. Dios instituyó la Fiesta de los Tabernáculos para recordar a los judíos, a través de sus generaciones, las tiendas de las viviendas temporales en las que vivieron sus antepasados durante su peregrinaje con Él hacia su verdadero hogar.
El apóstol Pablo escribió que nuestros cuerpos son solo viviendas temporales durante nuestro peregrinaje con Dios en la Tierra. Ahora moramos con Él a través de su Espíritu que está en nosotros, pero un día entraremos en la “Tierra Prometida” del Cielo en la Tierra, nuestro verdadero hogar, hacia el cual Dios está guiando toda la historia de la humanidad.
Nuestro camino terrenal incluye turbulencias, pecado, enfermedad, dolor y tristeza. Pero algún día viviremos en un mundo donde todas las cosas oscuras, amargas, torcidas y quebradas de esta vida habrán desaparecido. Lo torcido será enderezado, y todo será bueno y puro.
Jesús nos prometió que se iba para preparar un lugar para nosotros. Y pronto vendrá para completar esa preparación, de modo que podamos experimentar su plenitud de una manera que nunca podríamos en este mundo no redimido. No más estructuras temporales para nuestras almas. Tomaremos residencia permanente en cuerpos incorruptibles, tal como Él nos lo ha prometido.
Ese es nuestro futuro seguro, el cual esperamos con ansias. Hoy habitamos en nuestras “tiendas” con la emocionante expectativa de la naturaleza eterna de nuestra futura morada. ¡Qué gozo nos espera!
“Porque sabemos que si la tienda, nuestra morada terrestre, es destruida, tenemos un edificio de Dios, una casa no hecha por manos humanas, eterna en los cielos.”
––2 Corintios 5:1
“Pero conforme a su promesa, esperamos nuevos cielos y una nueva tierra, en los cuales mora la justicia.”
––2 Pedro 3:13
“En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a preparar un lugar para vosotros?”
––Juan 14:2
Morando con Dios en medio del COVID-19
La amenaza del COVID-19 disminuirá algún día, y volveremos a morar con Dios a nuestro lado en estilos de vida más familiares. Lleva contigo las cosas que Él te ha enseñado durante este tiempo de incertidumbre, miedo, confinamientos y aislamiento. Y nunca pierdas de vista la emocionante promesa de nuestro futuro eterno, cuando estemos completamente en casa, morando con Dios en perfecta comunión. ¡Regocíjate, porque es algo seguro!